Mujeres que inspiran en la industria AV: Virginia Molina

Desde las artes escénicas hasta el liderazgo en Proyecciones Digitales, Virginia Molina impulsa una mirada del AV donde la tecnología, la comunicación humana y la sustentabilidad se conectan para generar impacto.
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La relación de Virginia Molina con el mundo audiovisual comenzó mucho antes de ocupar un cargo formal en la industria. Creció en una familia profundamente ligada al sector en Argentina, donde el AV formaba parte de las conversaciones, los proyectos y la vida cotidiana. Sin embargo, como muchas veces ocurre, su camino no fue directo.

Al terminar la escuela, Virginia decidió buscar su propio rumbo y se volcó al mundo de las artes escénicas, especialmente al circo y al teatro físico. Fue allí, desde el escenario, donde volvió a descubrir el poder de la tecnología audiovisual desde una perspectiva distinta.

“En escena, entendí cómo la luz, el sonido, la imagen y el espacio pueden amplificar un mensaje, generar emoción y conectar profundamente con las personas”, recuerda. “Me enamoré de esa capacidad del AV para comunicar y transmitir emociones… literalmente volando por el aire”.

Esa experiencia marcó una parte importante de su identidad profesional. Para Virginia, el audiovisual no es solo una suma de dispositivos, sistemas o soluciones técnicas, sino un lenguaje capaz de transformar experiencias, acercar personas y potenciar historias.

Hace 13 años, se incorporó a Proyecciones Digitales, la empresa familiar, en el área de Marketing. Una de sus primeras tareas fue documentar grandes proyectos realizados por la compañía a lo largo de los años. Ese trabajo le permitió conocer de cerca la diversidad de aplicaciones del AV: desde escuelas rurales hasta grandes corporaciones, hospitales y museos.

“Ahí entendí con claridad que el AV no es solo tecnología, sino una herramienta poderosa para potenciar la comunicación humana y transformar experiencias”, afirma.

Una historia familiar, con voz propia

Virginia reconoce en su familia una de sus mayores fuentes de inspiración. Su padre y sus hermanas Gabriela, Andrea y Laura han sido referentes importantes en su camino. Cada uno, desde miradas y talentos distintos, le transmitió una forma de entender la industria basada en la curiosidad, el compromiso y el respeto por las personas.

“Crecí viendo su compromiso, su curiosidad permanente y su respeto por la industria y por las personas. Eso me marcó mucho y fue clave para que, con el tiempo, eligiera involucrarme de lleno en este mundo desde mi propio lugar”, comparte.

Ese “propio lugar” fue tomando forma con los años. Desde el marketing, Virginia comenzó a involucrarse cada vez más en la estrategia, la cultura organizacional y el crecimiento de la empresa. Uno de sus mayores desafíos profesionales llegó cuando Proyecciones Digitales ingresó a GPA y ella asumió el rol de punto de contacto con la organización a nivel global.

El cambio implicó pasar de una mirada enfocada principalmente en marketing a una comprensión más integral de la compañía, incluyendo operaciones, ventas, finanzas, estrategia y cultura. Fue un proceso exigente, pero también profundamente formativo.

“Lo superé con mucho esfuerzo, aprendizaje y dedicación, pero sobre todo gracias al apoyo constante de un gran equipo, tanto local como internacional, que me acompañó y confió en mí durante todo el proceso”, señala.

Sustentabilidad como propósito

Entre los proyectos que más orgullo le generan, Virginia destaca el desarrollo del primer plan de sustentabilidad de Proyecciones Digitales. La iniciativa permitió definir objetivos claros, medir resultados y generar impacto real dentro de la organización.

Pero más allá de los indicadores, el proyecto tuvo un efecto transformador a nivel interno. Conectó a colegas de distintas áreas, impulsó el trabajo transversal y fortaleció los vínculos dentro de la empresa.

“Fue un proyecto profundamente transformador a nivel interno: nos permitió conectarnos entre colegas de distintas áreas, trabajar de manera transversal y fortalecer los vínculos”, explica.

A partir de esa experiencia, Virginia propuso una iniciativa de sustentabilidad dentro de GPA. De allí surgió un comité con integrantes de diferentes regiones, enfocado en alinear acciones entre las RBUs y generar lineamientos comunes. El trabajo fue reconocido con el Leadership Award del Board de GPA durante los Excellence Awards, una distinción que representó para ella una gran satisfacción profesional y personal.

La sustentabilidad ocupa hoy un lugar central en su forma de mirar el futuro de la industria audiovisual. Para Virginia, no debería entenderse como un agregado o una acción aislada, sino como parte de cada proyecto y decisión.

“Me gustaría ver una incorporación más profunda, real y transversal de la sustentabilidad en toda la industria audiovisual, no como un agregado, sino como parte del ADN de cada proyecto y decisión”, afirma.

Las habilidades que vienen del circo

Aunque su recorrido actual está ligado al liderazgo, la gestión y la estrategia, Virginia reconoce que muchas de las habilidades que hoy aplica en la industria audiovisual vienen de su experiencia en el circo.

Allí aprendió sobre trabajo en equipo, creatividad, empatía, resiliencia, organización y capacidad de adaptación. También aprendió a convivir con el error como parte del proceso y a entender que los logros colectivos requieren confianza.

“El circo me enseñó que nadie llega lejos solo, que nuestras diferencias nos potencian, que el error es parte del proceso, y que siempre se puede aprender algo nuevo”, dice.

Esa mirada resulta especialmente valiosa en una industria como la audiovisual, donde cada proyecto requiere coordinación entre perfiles técnicos, creativos, comerciales y operativos. En ese contexto, las habilidades blandas no son secundarias: también forman parte del éxito.

Ser mujer en la industria AV

La experiencia de Virginia como mujer en el sector audiovisual ha tenido desafíos, aunque también la invita a mirar el presente con optimismo. Reconoce que existen entornos más inclusivos que otros y que todavía queda camino por recorrer, pero también observa señales reales de cambio.

“La unión entre mujeres, iniciativas como el AVIXA Women’s Council, los grupos locales, el apoyo de mis compañeras de trabajo y también de muchos hombres que acompañan y promueven la igualdad están generando un cambio profundo”, comenta.

Para ella, avanzar hacia una industria más equitativa requiere un compromiso colectivo. No se trata solo de abrir espacios, sino de construir una cultura más diversa, colaborativa y humana.

“Cada vez somos más las personas comprometidas con construir una industria más equitativa, diversa y humana”, agrega.

A las jóvenes que están pensando en entrar al mundo audiovisual, Virginia les daría un consejo directo: animarse.

“El audiovisual es una industria hermosa, llena de posibilidades, creativa, dinámica y en constante evolución. Es un sector sin techo, donde siempre hay algo nuevo para aprender y explorar”, afirma.

También destaca la posibilidad de trabajar con personas de distintas culturas, disciplinas y países, y de formar parte de equipos humanos extraordinarios. Para Virginia, esa diversidad es una de las grandes riquezas del AV.

Equilibrio, aprendizaje y propósito

Fuera del trabajo, Virginia organiza su vida en torno a sus dos hijos, que son el centro de su día a día. Trabaja de manera híbrida, combinando jornadas en la oficina con días desde casa, lo que le permite estar más presente en la vida familiar.

Vive en un pequeño pueblo de campo, rodeada de naturaleza. Ese entorno la ayuda a mantenerse conectada con lo esencial, con su comunidad y con el medio ambiente, incluso en jornadas laborales intensas.

“El equilibrio se da, en parte, gracias a la flexibilidad laboral, pero sobre todo gracias a una decisión consciente de priorizar lo importante: la familia, la naturaleza, la comunidad y el propósito”, explica.

Ese propósito también se expresa en su trabajo voluntario con SAVe, Sustainability in AV, donde encontró personas con valores alineados a los suyos y un espacio para seguir impulsando la sustentabilidad dentro de la industria.

La música también ocupa un lugar importante en su vida. Toca la viola, el violín y el acordeón, prácticas que la relajan, la conectan con otros y alimentan su equilibrio creativo. Además, se define como una eterna estudiante: siempre está explorando nuevas áreas, desde UX design hasta marketing o sustentabilidad.

Cuando piensa en el futuro, uno de sus sueños profesionales pendientes es seguir estudiando, quizás a través de un máster o posgrado que le permita profundizar conocimientos y continuar creciendo.

Y si hay una frase que la acompaña, es una de Jane Goodall: “Lo que haces marca la diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres marcar”.

En la historia de Virginia Molina, esa idea aparece como una forma concreta de vivir la profesión. Desde el escenario hasta la empresa familiar, desde el marketing hasta la sustentabilidad, su recorrido muestra que la tecnología audiovisual también puede ser una manera de conectar, transformar y dejar una huella positiva.

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