InfoComm 2026: Por qué Latinoamérica importa cada vez más para la industria AV

En Las Vegas, un panel de AVIXA Xchange Live analizó oportunidades, desafíos y claves para hacer negocios en una región diversa y en crecimiento.
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Durante InfoComm 2026, el espacio AVIXA Xchange Live, ubicado en el corredor que une los dos grandes pabellones del Centro de Convenciones de Las Vegas, fue escenario de una mesa redonda dedicada al mercado latinoamericano de integración audiovisual.

Moderada por Sergio Gaitán, de AVIXA, la sesión reunió a tres especialistas con miradas complementarias: Rodrigo Casassus, director sénior para Latinoamérica y el Caribe en AVIXA; Andrés Martínez, Managing Director de AVI-SPL México, quien vivió de cerca la expansión de una empresa mexicana de integración hacia una operación global; y Pablo Ledda, Director of International Sales de LANG AG, con la perspectiva de una compañía europea interesada en acercarse a la región con expectativas realistas.

Durante una hora, el panel abordó temas concretos: la diversidad de los mercados latinoamericanos, los desafíos de la cadena de suministro, el peso de las relaciones personales, la visibilidad del talento local y las oportunidades que se abren para la región dentro del ecosistema AV global.

No es un mercado, son muchos mercados

El primer mensaje que quedó claro fue una advertencia: Latinoamérica no puede entenderse como un bloque homogéneo. “Aunque pueda parecer fácil interpretar erróneamente la región y pensar que todo el mundo es igual al sur del Río Bravo, está claro que estamos hablando de realidades diferentes”, apuntó Gaitán desde el inicio.

Casassus fue directo al respecto: dentro de la región coexisten mercados con mayor estabilidad y condiciones de negocio más previsibles, junto a otros que pueden ofrecer crecimientos muy rápidos, pero que dependen en mayor medida de su estabilidad económica. Por eso, dijo, cualquier decisión de entrada exige análisis, conocimiento local y una lectura cuidadosa del contexto.

Brasil ocupa un lugar especial en esta conversación. Por su tamaño y sus particularidades culturales, suele ser un mercado que las empresas abordan cuando ya tienen una presencia más consolidada en la región y están verdaderamente decididas a establecerse allí.

“Hay mucha información que hay que procesar antes de hacer negocios en Latinoamérica. Empieza por las empresas de distribución que saben lo que hacen en la zona”, resumió Casassus.

La cadena de suministro, un factor decisivo

Andrés Martínez puso el foco en una de las principales fricciones operativas para la integración audiovisual en la región: la disponibilidad de producto. Con Latinoamérica representando una fracción del mercado AV mundial, los niveles de inventario y los plazos de entrega suelen ser distintos a los de mercados más maduros.

“La rapidez de implementación es una historia completamente diferente”, advirtió.

El problema, además, no empieza necesariamente en el almacén, sino muchas veces en la etapa de diseño del proyecto. “Estamos viendo que la tecnología audiovisual no se está incorporando al proceso del proyecto en el momento adecuado. Cuando los contratistas generales ya están cerrando los muros, nosotros apenas estamos elaborando presupuestos”, describió Martínez.

Esa integración tardía no solo genera presión operativa. También tiene un costo económico real. Según explicó, en sectores como el financiero, corregir o adaptar un proyecto cuando la obra ya está avanzada puede resultar mucho más costoso que haber incluido la tecnología audiovisual desde las primeras etapas de planificación.

Los negocios se construyen entre personas

Uno de los momentos más reveladores de la conversación llegó cuando Gaitán planteó una pregunta clave para cualquier empresa interesada en la región: ¿qué peso tiene la relación personal en el desarrollo de negocio en Latinoamérica?

La respuesta fue unánime: es fundamental. Casassus, sin embargo, hizo una aclaración importante: “No es algo exclusivo de este mercado”. Lo que sí cambia, explicó, es la dimensión temporal de esa relación. “No se consigue en 30 días. Se construye a lo largo de un par de años”.

Y resumió esa idea con una frase que marcó buena parte del panel: “En Latinoamérica, la gente compra a la gente. Si no conoces a las personas que encabezan la empresa, no vas a hacer negocios con ella”.

Martínez conectó esta realidad con el contexto posterior a la pandemia. “Hablamos a diario de videoconferencias, pero eso nunca sustituirá a las interacciones cara a cara”, señaló. Por eso destacó el valor de eventos como InfoComm, tanto en Las Vegas como en Ciudad de México, como espacios donde las relaciones se construyen y luego pueden traducirse en oportunidades reales de negocio.

Ledda aportó la perspectiva de quien llega desde fuera de la región con una anécdota muy concreta: “El lunes por la noche conocí a alguien por primera vez, y hoy ya nos hemos vuelto a ver y nos hemos dado un abrazo. No en todas partes del mundo es así”.

El talento está, pero necesita más visibilidad

Otro de los temas centrales fue el capital humano. Hubo consenso en un punto: Latinoamérica cuenta con talento técnico de alto nivel. El desafío está en darle mayor visibilidad y acompañarlo con herramientas que acrediten sus conocimientos ante clientes, empleadores y mercados internacionales.

Martínez fue directo: la industria AV en Latinoamérica necesita mostrar mejor a sus profesionales. “Tenemos que sacar a la luz a esos ingenieros para que ganen mayor visibilidad y mejoren la calidad del trabajo que realizamos en la región”.

En ese contexto, la certificación CTS apareció como una herramienta clave. No solo acredita conocimientos técnicos, sino que también ayuda a elevar el perfil del profesional y a posicionar a la región dentro del mapa global de la industria audiovisual.

Casassus sumó una mirada histórica. Recordó que obtuvo su certificación CTS en 1994 y era el número 2 de Latinoamérica, en un momento en que había menos de 1,000 personas certificadas en todo el mundo. Hoy, señaló, la cifra global ronda las 15,000. “Brasil es un país que valora mucho la certificación CTS. El mercado busca cada vez más a las personas con conocimientos acreditados.”

Ledda agregó que este no es un desafío exclusivo de Latinoamérica. Incluso en Alemania, con una tradición formativa muy consolidada, la certificación CTS todavía es relativamente reciente. “No es solo un desafío latinoamericano. Es algo que todos debemos impulsar.”

Resolver con menos también puede ser una ventaja

Hacia el final del panel, Gaitán abrió una pregunta menos evidente, pero especialmente interesante: ¿qué puede aportar Latinoamérica al sector AV global que tal vez no siempre se ve desde fuera?

Las respuestas coincidieron en un punto: la capacidad de resolver con recursos limitados. “Hay que hacer un poco más con menos, simplemente por el tamaño de las economías de mercado”, explicó Martínez.

Esa restricción, lejos de ser solo una dificultad, ha formado profesionales con una alta capacidad de adaptación, creatividad y resolución. En mercados donde los presupuestos no siempre permiten seguir el camino más simple o más costoso, los equipos técnicos aprenden a encontrar soluciones eficientes, flexibles y ajustadas a cada contexto.

En esa misma línea, los panelistas también subrayaron la importancia de ofrecer condiciones salariales atractivas y comparables con las de otras regiones. Según destacaron, cuando los profesionales latinoamericanos se sienten valorados y comprometidos con un proyecto, suelen aportar un esfuerzo adicional que marca una diferencia real.

Ledda lo respaldó desde su propia experiencia en LANG AG: varios colaboradores latinoamericanos de la compañía son reconocidos internamente por ir siempre más allá de lo esperado.

El tema del nearshoring también apareció como una oportunidad concreta para la región. Martínez lo describió como un camino posible para servicios de programación, diseño y dibujo CAD que pueden ejecutarse desde Latinoamérica con la misma calidad que en otros mercados, pero con una estructura de costos diferente.

Del diagnóstico a la oportunidad

La sesión cerró con tres mensajes finales, uno de cada panelista.
Martínez apeló a la confianza en el talento local y en la capacidad de “tropicalizar” soluciones pensadas para otros mercados, adaptándolas al contexto latinoamericano para hacerlas funcionar de manera efectiva.

Ledda invitó a adoptar la mentalidad alemana del Vollgas —“a toda máquina”— y dar el paso: “Si quieres hacer algo, hazlo y no te limites a hablar de ello”.

Casassus cerró con una invitación concreta al próximo punto de encuentro de la comunidad AV regional: InfoComm América Latina 2026, que se celebrará del 21 al 23 de octubre en el World Trade Center de Ciudad de México.

“Si vienen, tendrán la oportunidad de hablar con la gente que está haciendo negocios en este momento. Cuando se reúnen las personas, es cuando surgen las grandes oportunidades.”

El registro es gratuito y está disponible en www.infocomm-americalatina.org.

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