Tomás Leiton, su CTS y el valor de una mirada estructurada
Como muchos en la industria audiovisual, Tomás Leiton comenzó desde lo técnico. Con el tiempo, ese conocimiento fue evolucionando hacia una mirada más completa del proyecto, que hoy aplica en su rol como Ingeniero de Preventa en Newtech Group y que se vio reforzada con la certificación CTS de AVIXA.
Desde Argentina, su recorrido refleja una evolución natural dentro del mundo AV: de lo técnico a lo estratégico, de la especialización al entendimiento global de los proyectos.
De la ingeniería de sonido al diseño de soluciones AV
El primer contacto de Tomás con la industria audiovisual se dio mientras estudiaba Ingeniería en Sonido, a través de una pasantía en una empresa integradora.
“Al tener una buena base en audio —acústica, electrónica y procesamiento de señales— pude nutrirme rápidamente con los dispositivos de distintas marcas”, explica.
Con el tiempo, su experiencia se amplió hacia el video, incorporando conceptos clave para garantizar la experiencia del usuario, como distancias de visualización, resolución o relaciones de aspecto.
Durante esta etapa, su rol estuvo centrado en ingeniería y soporte técnico, construyendo una base sólida que luego se transformaría en un perfil más integral.
Hace cinco años dio el siguiente paso al incorporarse a Newtech Group, donde hoy se desempeña como Ingeniero de Preventa. Su trabajo combina lo técnico y lo comercial: desarrollo de propuestas, diseño de soluciones, elaboración de diagramas y programación de sistemas de audio y video.
Una posición que exige no solo conocimiento, sino también capacidad de traducir necesidades en soluciones concretas.

CTS: más que teoría, una forma de pensar proyectos
La decisión de certificarse surgió también como parte de una estrategia empresarial. “Fue una recomendación para fortalecer el partnership de la compañía con AVIXA y consolidar un equipo de especialistas certificados”, comenta.
Para prepararse, Tomás combinó el curso oficial con estudio individual y práctica en la plataforma de AVIXA.
Antes de comenzar, veía la CTS como una validación de conocimientos técnicos. Sin embargo, la experiencia terminó siendo más profunda de lo esperado.
“Los conceptos que se brindan son los necesarios para entender —o encarar— un proyecto audiovisual. Pero lo más valioso es cómo se estructuran las etapas del proyecto y cómo se aborda cada una según el interlocutor”.
Ese cambio de enfoque —de lo técnico a lo metodológico— es uno de los aprendizajes que más destaca.
De resolver rápido a pensar mejor
Uno de los principales impactos de la CTS en su trabajo diario ha sido el cambio en su forma de analizar los proyectos.
“Antes tendía a ofrecer una solución inmediata. Hoy analizo más en detalle las necesidades del cliente y el requerimiento planteado”, señala.
Este enfoque más estructurado también incorpora variables que muchas veces quedan fuera del diseño técnico, como comunicación con el cliente, gestión del proyecto y adaptación del discurso según el perfil del interlocutor.
En otras palabras, una visión más completa del ecosistema audiovisual.
Aplicación en proyectos reales
Un ejemplo claro de esta evolución es uno de los proyectos recientes en los que participó: el diseño de estándares AV para los espacios de colaboración de una empresa del sector Oil & Gas en Argentina.
El reto: desarrollar una solución escalable para 90 salas de reunión dentro de un nuevo edificio corporativo.
A través de múltiples reuniones con diferentes áreas de la empresa, se definió un estándar que permitiera optimizar la comunicación, facilitar la toma de decisiones y adaptarse a distintos tipos de espacios.
En este contexto, los conocimientos de la CTS jugaron un rol clave.
Desde lo técnico, permitieron seleccionar correctamente tecnologías de visualización y diseñar soluciones híbridas de audio (combinando procesamiento digital y reproducción analógica).
Desde lo metodológico, ayudaron a estructurar el proyecto y adaptar la comunicación según cada interlocutor.
Incluso en situaciones complejas —como cambios de alcance o falta de disponibilidad de equipos—, la capacidad de rediseñar y ajustar soluciones fue fundamental.

Aprender continuamente: una condición del sector
Si hay algo que Tomás tiene claro es que en el mundo AV la capacitación no se debe dejar de lado. “En este rubro uno nunca deja de estudiar. No hacerlo implica quedarse estancado con soluciones que rápidamente se vuelven obsoletas”, afirma.
Para quienes están considerando obtener la certificación CTS, su recomendación es directa: “Que lo hagan ni bien puedan. Es una excelente base para profesionalizarse en la industria”.
Siempre hacia adelante
Su siguiente objetivo ya está definido: continuar con las certificaciones CTS-D y CTS-I, profundizando su especialización en diseño e integración.
Un camino que refleja una tendencia cada vez más clara en la industria: profesionales que no solo dominan la tecnología, sino que entienden el proceso completo detrás de cada proyecto.
La historia de Tomás Leiton muestra algo clave para el presente del sector AV: el diferencial no está solo en saber operar tecnología, sino en saber diseñar soluciones.
Y en ese sentido, certificaciones como CTS no solo validan conocimientos, sino que ayudan a construir una forma de pensar más estructurada, estratégica y alineada con las necesidades reales del mercado.
¿Te animas? ¡Comienza tu camino hacia la CTS hoy!
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