Mujeres que inspiran en la industria AV: Mónica Fernández Bové
La relación de Mónica Fernández Bové con el mundo audiovisual no comenzó desde la parte técnica, sino desde la visión de negocio y transformación. Su interés siempre estuvo puesto en entender cómo la tecnología puede cambiar la forma en que las marcas se relacionan con las personas en los espacios físicos.
Ese enfoque la llevó a mirar las pantallas desde una perspectiva distinta. Para ella, no se trataba únicamente de displays instalados en una tienda, una oficina o un espacio corporativo. Eran algo más.
“Uno de los momentos clave fue entender que las pantallas no eran simplemente ‘displays’, sino un nuevo canal de comunicación vivo, conectado y gestionable en tiempo real”, recuerda. “Ahí entendí que el audiovisual iba mucho más allá del hardware: era software, datos, experiencia y estrategia”.
Hoy, como Managing Director de nsign, con base en España, Mónica lidera una compañía que trabaja justamente en esa intersección entre tecnología, contenido, datos y experiencia. Su camino refleja una evolución que también atraviesa a la industria AV: el paso de soluciones aisladas a ecosistemas inteligentes, escalables y pensados desde el impacto que generan en las personas.
Simplificar lo complejo
Más que una inspiración puntual, Mónica reconoce que su motor ha sido siempre la curiosidad y el deseo de construir proyectos con impacto. A lo largo de su trayectoria, ha tenido la oportunidad de rodearse de personas visionarias dentro y fuera de la industria, pero hay una cualidad que admira especialmente: la capacidad de simplificar lo complejo.
“Me motivan mucho las personas que simplifican lo complejo. Creo que ahí está el verdadero talento”, afirma.
Esa idea aparece una y otra vez en su forma de entender el liderazgo. En una industria donde conviven hardware, software, integración, datos, inteligencia artificial, experiencia de usuario y modelos de negocio en constante cambio, la claridad se vuelve una habilidad estratégica. No se trata solo de sumar tecnología, sino de comprender qué problema se está resolviendo, qué valor se quiere generar y cómo hacerlo de manera simple para clientes, partners y usuarios finales.
Para Mónica, una de las habilidades clave para crecer en AV ha sido precisamente la capacidad de conectar tecnología y negocio. A eso suma visión estratégica, resiliencia, comunicación y capacidad de priorizar. “En sectores tan cambiantes como el AV, no gana quien hace más cosas, sino quien entiende qué cosas realmente importan”, señala.

Una transformación global
Uno de los mayores retos profesionales que enfrentó fue liderar una transformación profunda de compañía: pasar de una empresa muy orientada a la integración local a construir una visión global SaaS, escalable y partner-driven.
El proceso implicó tomar decisiones difíciles, alinear equipos y sostener una visión clara incluso cuando el camino todavía no era evidente para todos. También exigió comprender que las transformaciones reales no se logran de manera individual.
“No se supera sola. Se supera alineando equipos, tomando decisiones difíciles y siendo capaz de mantener una visión clara incluso cuando todavía no todo el mundo la ve”, explica.
Esa transformación es también uno de los proyectos de los que más orgullo siente. Bajo su liderazgo, nsign ha evolucionado hacia una plataforma global capaz de simplificar ecosistemas complejos, conectando contenido, dispositivos, datos y experiencias desde una única solución.
“Estamos construyendo una tecnología que conecta contenido, dispositivos, datos y experiencias desde una única plataforma. Ver cómo clientes y partners de distintos países trabajan sobre una misma visión es algo de lo que me siento especialmente orgullosa”, comparte.
En esa visión, el digital signage deja de ser una solución puntual para convertirse en una infraestructura estratégica de comunicación. Las pantallas ya no funcionan como elementos aislados, sino como puntos de contacto inteligentes dentro de una experiencia más amplia.
Ser mujer en una industria en evolución
Como muchas mujeres que ocupan espacios de liderazgo en tecnología y audiovisual, Mónica reconoce que el sector AV sigue siendo bastante masculino, especialmente en ciertas áreas técnicas o de dirección. Sin embargo, también percibe una evolución clara.
Su mirada combina realismo y convicción. “Nunca he querido ocupar un espacio ‘por ser mujer’, sino por aportar valor, visión y resultados. Aun así, es importante que haya más referentes femeninos visibles, porque eso ayuda a normalizar y abrir camino a nuevas generaciones”, afirma.
Esa visibilidad no solo inspira: también amplía las posibilidades imaginables para quienes están empezando. Ver a mujeres liderando compañías, impulsando innovación, participando en decisiones estratégicas y transformando modelos de negocio ayuda a construir una industria más diversa y representativa.
Por eso, cuando piensa en una joven que quiere entrar al sector AV, su consejo es: no intentar encajar en un molde.
“El AV actual necesita perfiles muy distintos: tecnología, creatividad, negocio, experiencia de usuario, datos, IA… Hay muchísimo espacio para aportar valor desde perspectivas diferentes”, dice. “Y sobre todo: que no tenga miedo a hacer preguntas ni a ocupar espacio”.

Liderar entre estrategia, equipos y futuro
La rutina de Mónica refleja el dinamismo de una compañía tecnológica en crecimiento. No existen dos días iguales. Su agenda combina reuniones estratégicas, decisiones operativas, trabajo con equipos internacionales y tiempo dedicado a observar hacia dónde se mueve el mercado.
También intenta reservar espacios de concentración para pensar en visión y estrategia, algo que considera fundamental para no quedar absorbida por la urgencia del día a día.
Su forma de equilibrar la vida profesional con la personal parte de una idea realista: no cree demasiado en el equilibrio perfecto. Para ella, la clave está en priorizar conscientemente según el momento vital y profesional.
“Intento estar muy presente cuando estoy con mi familia y aceptar también que hay etapas donde el trabajo exige muchísimo. La clave para mí es no perder de vista lo importante”, comenta.
En esa búsqueda, ha aprendido la importancia de simplificar, delegar y no intentar controlarlo todo. También valora los pequeños espacios para desconectar mentalmente, viajar, compartir tiempo con su familia y recuperar claridad para volver a pensar.
Pantallas inteligentes y experiencia de usuario
Al mirar hacia los próximos años, Mónica identifica una transformación profunda en la industria audiovisual: la convergencia entre AV, datos, inteligencia artificial y retail media.
“Creo que el gran cambio será la convergencia entre AV, datos, IA y retail media”, afirma. “Las pantallas dejarán de ser elementos aislados para convertirse en plataformas inteligentes capaces de adaptarse en tiempo real al contexto, al negocio y a la audiencia”.
También le gustaría ver una industria menos fragmentada, más colaborativa y enfocada en resolver de manera simple problemas complejos. Una industria donde la tecnología no sea el fin, sino el medio para crear mejores experiencias.
Su sueño profesional pendiente va en esa misma dirección: seguir construyendo una compañía tecnológica global desde Europa y demostrar que desde allí también se puede liderar innovación a escala internacional.
Mónica resume su filosofía en una frase que la acompaña siempre: “Simplify Complexity”.
“Muchas veces el verdadero valor no está en añadir más cosas, sino en hacer que las cosas complejas parezcan simples”, concluye.
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